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La impunidad de Mon Laferte

Updated: Apr 13

Por Juan Cristóbal Demian Originalmente publicado en el Diario El Pingüino el día 6 de febrero de 2020 (1).


Desde el próximo domingo 23 de Febrero se llevará a cabo la 61ª versión del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, verdadero símbolo cultural chileno que en algún momento de su historia fue el más esperado de los panoramas veraniegos de índole familiar y comunitaria, pero que hoy, en un país resquebrajado por una verdadera guerra social, se ha visto incluso amenazado de no ser llevado a cabo por causa de la revolución en curso desatada por grupos insurreccionales desde el llamado Octubre Negro en todo Chile.


A pesar de ello, la alianza organizadora del festival (TVN, Canal 13 y Fox Networks Group), bajo el amparo de la Municipalidad de Viña del Mar -que concede dicho derecho de organización-, mantiene en pie la realización del festival, teniendo como uno de sus hitos la noche del lunes 24 de febrero en la que pisará el escenario del festival una de las instigadoras de la revuelta social: Norma Monserrat Bustamante (alias Mon Laferte), consagrándose en dicho evento la impunidad más descarada como la verdadera protagonista de la noche.



Son varios los elementos en juego que deben ser considerados al respecto para hacer notar que la presentación de Bustamante en Viña marcan un condenable antecedente en el desprecio al Estado de derecho y a la dignidad de los afectados por la violencia revolucionaria. ¿Exagerado? Para nada, veamos.


En primer lugar Bustamante cuenta con una meteórica carrera en ascenso en cuanto a sus éxitos y reputación artística, lo cual sirve de excusa para llevarla a un evento musical como plato fuerte; esto suena bastante válido, sin embargo, sobre esa apreciación meramente mercantil del arte subyace la omisión de que el arte es también un instrumento político discursivo de altísimo impacto, lo que contradice completamente la tesis cómoda e histórica de la centroderecha de que el arte es neutro.


Teniendo en cuenta que el arte puede y suele ser un dispositivo de militancia política particular podemos entender los tres hechos más graves que vinculan a Bustamante con la insurrección chilena en curso: 1- su performance contestataria en los Grammys exhibiendo su pecho con una consigna contra el Estado de Chile escrita en él, 2- sus declaraciones sobre que le parecía válida la quema de supermercados y que fue Carabineros de Chile quien quemó el Metro de Santiago y no las fuerzas revolucionarias (motivo suficiente para que en un país serio se descartase su invitación al Festival) y 3- La realización de un videoclip en tiempo record en el que por medio de una puesta audiovisual reinfunde discursividad revolucionaria asociada al levantamiento social radical.


Pero, más grave aún, fue la participación de Bustamante en el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan convocado por la guerrilla mexicana zapatista el pasado diciembre, hecho que llama la atención por dos cosas, primero, por la demostración de la total y absoluta convicción personal de Bustamante a favor de un proceso revolucionario que desbanque el Estado de derecho republicano conocido, acusado de “patriarcal y neoliberal” por este tipo de fuerzas, y en segundo lugar porque, para variar, este hecho a nadie le llamó la atención y nadie en la centroderecha puso queja alguna de que la representante de moda de la música nacional se daba el tiempo de irse a un retiro con células guerrilleras.


Otro elemento a considerar es que la noche del 24 de febrero en el Festival de Viña del Mar también se presentará otra militante feminista después de Bustamante, la cantante Francisca Valenzuela, dándole una temática feminista a esa jornada. En virtud de que el feminismo debe ser entendido no como igualdad para la mujer, sino como un vector más de la insurrección destinada a abolir nuestro sistema de vida -tal como lo ha demostrado la evidencia del totalitarismo del discurso y las células feministas en las universidades y hasta en los medios de comunicación-, podemos acotar, en términos simples, que una “noche feminista” en el Festival de Viña hará cualquier cosa menos apaciguar ánimos de confrontación social.


Finalmente, como último antecedente, la Municipalidad de Viña del Mar está a cargo de una alcaldesa de centroderecha, el sector político más afectado y denostado por Bustamante, motivo que por sí solo no sería suficiente para censurarla si no fuese por los antecedentes mencionados, puesto que abrirle las puertas de tu casa a quien con total desfachatez ha mentido contra el Gobierno, ha validado la destrucción de propiedad pública y privada y se muestra férrea colaboradora de movimientos de insurgencia radical es completamente una paradoja carente del más absoluto sentido.


Es por todo lo mencionado que es necesario aseverar que la presencia de Norma Bustamante (Mon Laferte) en Viña del Mar será la coronación de toda impunidad y la puerta abierta a futuros agitadores sociales encubiertos en su rol de artistas* a seguir haciendo y deshaciendo irresponsablemente con no menores consecuencias en un cambio social cada vez más violento y lleno de odio.

*Otros ejemplos: La Moral Distraída, Camila Moreno, Gianluca, Alex Anwandter, el actor Héctor Morales, entre otros varios.


(1) véase la publicación original en: https://elpinguino.com/noticia/2020/02/06/la-impunidad-de-mon-laferte

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