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Discursividad política en YouTube y su contraste con la política vertical

Por Nicolás Palma



A menudo merodeando uno por los canales de Youtube de líderes de opinión emergentes, se puede leer que muchas personas les instan a que vayan a elecciones. “Tú sí me representas”, es una de las frases más comunes. Por supuesto que sentirse más representado por youtubers que por políticos es cada vez más frecuente, dado que los políticos traicionan a sus votantes permanentemente -y esto es muy evidente en Chile con los políticos de ChileVamos. ¿Bastaría entonces con reemplazar políticos con youtubers? La respuesta no es tan obvia, pues lo que se debe analizar son los incentivos detrás del actuar de cada uno.


Retribuciones políticas versus retribuciones de mercado


La razón por la cual los youtubers en efecto, nos hacen sentir mejor representados es que ellos viven de la directa retribución que reciben de sus espectadores cada semana. Es decir, que si el día de mañana el youtuber libertario Paralelo 33, decidiera apoyar ideas comunistas, lo más probable es que vea castigados sus ingresos de forma inmediata.


Los políticos, en cambio, solamente pueden sentir el efecto de actuar contra los intereses de sus “representados” cada vez que hay elecciones, lo cual sucede cada 4 años, por lo que realmente no hay ningún motivo para pensar que deban hacerles caso a sus votantes más allá de unos cuantos meses antes de la elección. Ellos en cambio, por lo general prefieren mantenerse vigentes siguiendo lo que sigue la masa, es absurdo pensar que en este contexto los principios ideológicos importan.


Presionar a un youtuber que está compitiendo en el mercado es bastante fácil, bastaría con organizar una campaña para quitarle suscriptores, tras lo cual vería sus ingresos mermados forzándolos a modificar su conducta, pero los métodos para presionar políticos son distintos. Para empezar, es imposible bajarles sus ingresos, y a menudo prefieren no enfrascarse en la contienda cultural para no aparecer en polémicas que podrían afectarles su imagen. Muchos de ellos entran al Poder y se van sin pena ni gloria, aprovechando de enriquecerse en el camino.


Dado que los incentivos están al revés, lo primero que habría que concluir es que elegir representantes “correctos” nunca va a cambiar nada. Lo que se debe de antemano cambiar es lo que es popular, para que sean los de en frente quienes deban sopesar el ser traicionados por sus representantes. Ciertamente que un youtuber que tiene ingresos por sus opiniones puede verse inclinado a serle fiel a ellos si es electo, pero podría pasar que se corrompa por los incentivos de los demás políticos, por lo que elegirlos no es garantía de nada.


Los incentivos políticos a fondo


Pasando de lleno a qué debemos hacer para lograr que los políticos hagan lo que queremos –dado que no podemos prescindir de ellos por ahora-, analicemos sus incentivos más a fondo. Existen 2 cosas a los que ellos escuchan: los votantes y los grupos de presión.


Los grupos de presión son aquellos con el suficiente Poder para impulsar agendas, y son capaces de informar o condicionar a la opinión pública para lograr efectos en el país y en las leyes que se terminan impulsando, ejemplos de estos grupos hay miles: La CUT, el Colegio de Profesores, el Movilh, entre otros. Los votantes en cambio son una masa uniforme y aleatoria, que responde a los intereses del momento.


La conclusión a la que podemos llegar es obvia: resulta mucho más sensato preocuparse por formar y generar grupos de presión, para utilizarlos como herramientas de largo plazo para movilizar agendas políticas que nos sean convenientes, en lugar de estar improvisando en cada elección decir lo que la gente quiere oír, lo cual irremediablemente nos obligará a hacer concesiones y desechar poco a poco nuestros principios. Si logramos un importante nivel de influencia desde la sociedad civil, los políticos simplemente harán lo que queramos les guste o no.


Espero que este breve ejercicio de análisis sirva para que muchos en el sector derechista se den cuenta que votar se ha vuelto cada vez más irrelevante: el curso del país está determinado de antemano por los grupos que presionan el Poder y por lo que es popular, los principios son irrelevantes. Votar por José Antonio Kast o por el youtuber favorito no va a cambiar nada si no se generan las condiciones previas para que los cambios se puedan generar.


Y espero que también sirva para desechar el gremialismo como praxis política de una vez por todas. Los “cuerpos intermedios” no deben ser neutros. Deben ser políticos, y deben tener de los nuestros dentro.

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